Fotos y videos de Famosas desnudas
Mi nombre es Pablo y esto que les voy a contar pasó hace una semana. Estábamos
en casa mi esposa, un colega de la empresa donde trabajo y yo. Mi esposa preparó
una cena estupenda y lo pasamos muy bien charlando de diferentes temas. Luego
nos tomamos un bajativo en la sala y como mi esposa no está acostumbrada a
beber alcohol, pronto le dio sueño y le dije que se fuera a acostar. De todos
modos llevaría a Frederick más tarde a su casa pues tenía restricción, así
es que se despidió y se fue al dormitorio.
Pero estaba tan entretenida la velada que entre charla y más tragos se nos
pasó el rato y cuando nos dimos cuenta era ya de madrugada así es que Fredy me
dijo que ya lo llevara, pero antes me pidió pasar al baño. Mientras tanto me
dediqué a retirar los platos a la cocina y ordenar los vasos y colillas de
cigarros para no quedarme dormido, pues ya estaba sintiendo los efectos de tan
larga velada. Pasaba el tiempo y Fredy no regresaba del baño así es que fui al
dormitorio para avisarle a Sandra que saldríamos un momento. A medida que me
acercaba al dormitorio sentí algunos gemidos. Eran de mi esposa. Pensé que tenía
alguna pesadilla, pero cuando abrí la puerta me di cuenta de lo que realmente
ocurría, y de porqué Fredy tardaba tanto. Las luces estaban apagadas, pero las
cortinas abiertas dejaban entrar la escasa luz del amanecer. Mi esposa estaba
boca abajo completamente desnuda. Fredy también se había desnudado y le había
separado las piernas a mi esposa haciéndose un cómodo espacio para lamer con
glotonería la vulva que Sandra se había afeitado esa misma tarde. Al principio
casi me dio un infarto ver esa situación tan descarada y nada menos que en mi
propia cama, pero casi enseguida me sentí fascinado y tremendamente excitado
ante esa situación. Además Sandra parecía muy complacida, pues gemía
suavemente. Tiene el sueño muy pesado y estaba seguro de que ella pensaba que
estaba soñando. Quizá esté loco o soy un degenerado, pero lejos de parar con
ese abuso, casi sin pensarlo me retiré sin hacer ruido para quedarme espiando
desde la puerta entreabierta. Fredy se incorporó, tomó mi almohada y la puso
bajo el culo de mi esposa para dejarlo en una posición más cómoda. Sandra
apenas se movió, seguía profundamente dormida. Fredy se apoyó en ambas manos
apuntando el pico directamente a la vulva mojada de Sandra. Ni siquiera necesitó
guiarlo pues estaba tan tieso y grande que yo estaba seguro no iba a ser capaz
de meterlo. El mío no tiene tamaño despreciable, pero el de Fredy parecía
implantado. Sólo en películas porno habíamos visto pichulas de ese tamaño.
Apoyó la cabeza palpitante del cañón de carne entre los pliegues de Sandra y
suave, pero firme comenzó a hundirse en su cuerpo. Los gemidos de Sandra se
convirtieron en verdaderos lamentos y se notaba que le estaba doliendo bastante,
pues despertó con lágrimas en los ojos. Como Fredy estaba sobre ella no se dio
cuenta que no era yo quien estaba encima y repetía entre sollozos:
- Pablo, para me está doliendo mucho, para, por favor, ay, ay, ay, Pablo,
huevón, me duele.
Pero Fredy parecía sordo, pues lejos de disminuir las embestidas le daba
cada vez más duro. Se había acostado sobre ella presionándola seguramente
para que no pueda voltearse y darse cuenta de quién era en realidad quien le
estaba dando la culiada de su vida. Sandra trató de juntar las piernas para
deshacerse de ese tremendo pico invasor, pero parece que Fredy se dio cuenta a
tiempo de esa maniobra porque le agarró los muslos y casi sin esfuerzo se los
mantuvo abiertos asegurándose así una entrada sin obstáculos a esa vulva
adolorida. Al par de minutos ya Sandra no se quejaba de dolor y al contrario
comenzó a gemir de placer pidiendo más y más. Parece que este tipo estaba
acostumbrado a los huecos estrechos porque en cuanto el cuerpo de mi mujer
comenzó a adaptarse a ese tremendo pedazo de carne, Fredy perdió interés y se
dedicó a explorar entradas aún más estrechas. Cuando Sandra lanzó un grito
me di cuenta que el tipo se le había ensartado por el ano y al cabo de un rato
le estaba dando una bombeada de enajenado. La bombeaba con tanta fuerza y
rapidez que la cama empezó a crujir y hasta pensé que la iban a desarmar.
Entretanto yo ya me había hecho la tremenda paja. Creo que Fredy le estuvo
dando bombo a mi mujer al menos media hora porque cuando acabó con un sonido
gutural de placer, que jamás me había oído a mi mismo, ya estaba
completamente claro.
Cuando Fredy sacó su miembro flácido del ano de mi mujer esta se dio vuelta
y por la cara que puso ella me di cuenta que efectivamente había pensado todo
el tiempo que era yo. Se tapó rápidamente con la almohada y lo miró
furibunda.
- ¡Cómo te atreves a hacerme esto! ¡¿Dónde está Pablo?!- estuvo a punto
de gritar, pero Fredy le tapó la boca.
- Mijita, no te alteres tanto y reconoce que nunca te habían hecho el amor
como esta noche. A ningún marido le gusta tener una mujer llena de semen ajeno
así es que yo en tu lugar no diría nada. Te prometo que yo tampoco diré nada
para no crearte problemas –dijo el muy descarado.
- Pero ¿dónde está Pablo? –preguntó mi mujer más tranquila.
Seguramente se acordó de lo celoso que me pongo.
- Se quedó dormido en el living –contestó Fredy campante.
Mientras seguían hablando me deslicé hasta el living y tratando de hacerme
el dormido me acomodé de la manera más natural posible. Pensé que lo mejor
era que no cacharan que los había espiado. Al menos por el momento. Sentí
pasos y luego la puerta de calle que se cerraba. Sonreí pensando en lo que
Fredy me diría la próxima vez que lo viera.
- Te vi dormido y no quise molestarte así es que pedí un taxi.
Y así terminó esa velada que había empezado tan inocente y normal.
Me encantaría que alguien me diera su opinión, en especial alguien que hubiese
pasado por alguna experiencia similar. Necesito urgente un consejo, pues después
de esta experiencia la idea de un trío con mi mujer y otro tipo no me quita el
sueño. Estoy seguro que Fredy estaría dispuesto, pero no sé como planteárselo
a mi mujer. Se supone que yo no tengo idea de lo que pasó.